domingo, 4 de marzo de 2012

Laura Chinchilla, otra latinoamericana elegida presidente


Foto Laura Chinchilla-Wikipedia

Presidente de Costa Rica


16-feb-2010Jacqueline Bassi


Laura Chinchilla politóloga y con amplia trayectoria como líder político asumirá la presidencia de Costa Rica el próximo ocho de Mayo de 2010.

Una vez más una mujer obtiene el cargo a la presidencia de un país en América latina. Esta vez es Laura Chinchilla, un hecho que no deja de ser sorprendente, teniendo en cuenta no solo que países tan vanguardistas en su idiosincrasia de igualdades ciudadanas como los Estados Unidos no han podido sentar a una mujer en su casa de gobierno, sino que el entorno machista latinoamericano sigue siendo un fantasma que subyuga el avance de la mujer en su lucha por la emancipación del lastre que la sigue percibiendo como un ciudadano de segunda clase.

La quinta mujer “Primer Ministro” en América latina

Chinchilla es la quinta mujer en asumir el cargo de presidente en latinoamerica después de Violeta Barrios de Chamorro, de Nicaragua en 1990; de Mireya Moscoso, de Panamá en 1999; de Michelle Bachelet, de Chile en 2006; y de Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina en 2007. A diferencia de la mayoría de las otras presidentas de Latinoamérica, Laura Chinchilla fue elegida por voto popular sin que el trasfondo político de un esposo sirviera de plataforma para su elección.

Aunque se dice que gozó del apoyo del presidente saliente Oscar Arias, Laura, quien asumirá las riendas de Costa Rica el ocho de mayo del presente año, es una persona con autonomía propia dentro del ámbito político del hemisferio. Sin embargo, aunque las condiciones que la rodean la proyectan con las herramientas necesarias para cumplir con las promesas de su campaña, las expectativas en torno a su mandato no cesan de titubear.


Seguridad pública y reforma policiva base de su campaña

Si bien la creencia general es que Chinchilla aprovechó la creciente preocupación ciudadana por detener el reciente estallido de la delincuencia organizada en el país, el transbordo de la tarima del narcotráfico a Costa Rica, y la cada vez mas deteriorada seguridad pública para basar su campaña política, lo cierto es que la ecuación pudiera ser exactamente a la inversa.

Laura Chinchilla es politóloga y un líder político con un amplio bagaje en reforma legislativa y de seguridad pública. Tiene una maestría en ley pública de la universidad de Georgetown en Washington D.C., y trabajo como consultora en América latina y África con diversos organismos internacionales en el área de la reforma institucional con un énfasis especial en reforma judicial y de la seguridad pública.

Ministra de Justicia, de seguridad y vicepresidenta del país

Ha sido conferencista en diferentes foros internacionales en materia de seguridad pública y reforma policial. Ha participado en iniciativas de reforma de seguridad ciudadana a nivel latinoamericano, reforma policial, y administración de justicia.

Ha ejercido los cargos de ministra de justicia y de seguridad de Costa Rica y vicepresidenta de la nación. Hija de Rafael Ángel Chinchilla Fallas, contralor general de la republica durante dos periodos, tiene la experiencia y el entorno político perfecto para el desarrollo de sus propuestas en el campo legislativo.

Fundamentalista, anti-secular y homofóbica

Acusada de ser fundamentalista y homofóbica por su negativa a apoyar temas como el matrimonio homosexual, el aborto, y la píldora del día siguiente, se perfila dentro de una línea conservadora, lo cual preocupa a miembros de grupos cívicos que abogan por las libertades y derechos humanos. Es además conocida por su oposición a la reforma constitucional que llevaría a Costa Rica a convertirse en un estado secular.

Expectativas de la administración Chinchilla

Todo parece indicar que Chinchilla llegó, “al lugar correcto, en el momento correcto”. Su amplia experiencia en el recinto político y dentro de géneros tan precisos como los requeridos por el pueblo costarricense parece ser el aliado perfecto para una administración exitosa.

El único punto muerto podría estar en los límites que su gabinete pudiera imponerle, puesto que no está formado mayoritariamente por miembros del Partido Liberación Nacional. De todas maneras, el contorno político y económico que rodea a la nación más estable del hemisferio latinoamericano ofrece una ventaja al triunfo.


Copyright del artículo: Jacqueline Bassi. Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de forma total o parcial.

Vino rojo o blanco: cómo combinar vinos y pescados

20-jun-2010Jacqueline Bassi

El vino y los mariscos, la magia de la mezcla perfecta: el caviar con el champaña, la trucha con el Chablis, la langosta con el Chardonay y mucho más.

El propósito fundamental al armonizar vinos y comidas es que la mezcla elegida supere en gran medida a cada una de las partes. Una combinación correcta proporciona una energía al apareamiento que resulta dinámica y efervescente. Desafortunadamente, este resultado no siempre se consigue; precisamente el complejo despliegue de sabores, tanto en el vino como en la comida, es lo que lo hace difícil.

En el caso de pescados y mariscos, buscar el casamiento perfecto resulta un tanto más sutil. La regla indica que el vino blanco va con carne blanca y por ende con mariscos. No obstante, no todos los mariscos o pescados son iguales, y la norma del vino blanco bien puede romperse dependiendo de dos muy importantes factores: la textura de estos y su condimentación.

El vino y la textura del pescado

Aunque la carne de mariscos y pescados es por lo general blanda y baja en grasas, existen diferentes tipos de pescados o mariscos. El salmón y la tilapia por citar un ejemplo, o la carne fibrosa de la langosta contrastada con la suavidad de la carne de vieiras. Mientras el salmón es alto en grasas y su sabor es fuerte y definido, la tilapia casi no tiene sabor y es más baja en grasa, de manera que si bien la tilapia sigue la regla del vino blanco perfectamente, el salmón iría mucho mejor con un tinto suave como el Pinot Noir. Lo mismo sucede con la tuna, el pez espada y los pescados azules de agua fría. Los tres son pescados cuya textura sólida y sabor son más intensos. Por lo tanto, se acomodan mejor con vino tinto; lo importante es que el elegido sea liviano o suave y bajo en tánicos.

Vinos tintos livianos:


Bardolino
Beaujolais
Valpolicela

Vinos rojos de textura suave:

Merlot californiano
Zinfandel
Shiraz australianos

Vinos rojos de sabor suave:

Chantis económicos
Valpolicela
Vino de mesa Bordeo

El vino y la condimentación del pescado

La preparación del pescado, la intensidad del aliño, el condimento y el grado de picante del aderezo son puntos determinantes al escoger el vino adecuado. Una guía simple para acompañar vinos y pescados, según su preparación es la siguiente:

Pescados acicalados en salsas blancas cremosas se deben acompañar con vinos blancos altos en acidez y de sabor afrutado con el fin de cortar la grasa de la crema y destacar su sabor dulce. Ejemplo: Sauvignon blanco, Riesling, Chablis franceses o un Chardonay fuerte.

Pescados en salsas cremosas a base de tomates se pueden acompañar con vinos rosados vibrantes, porque la acidez de estos complementa la del tomate y al mismo tiempo corta la grasa.

Pescados a la parrilla casi siempre son de carne consistente y de textura fibrosa para que no se desbaraten sobre ella; lo ideal es acompañarlos con vinos añejados en barril de roble, como el Chardonay californiano, puesto que el ácido de este vino somete a la grasa del pescado. El sabor del roble también realza y complementa el sabor ahumado de la parrilla. El salmón a la parrilla se puede acompañar con un Merlot bajo en tánicos porque el acido de este, ayudado por el toque de astringente del tanino, corta la grasa; el sabor afrutado de estos vinos destaca el sabor dulzón de la carne del salmón.

Pescados fritos o empanizados se deben complementar con vinos blancos secos y altos en acidez. El ácido corta el aceite del frito y actúa como un enjuague bucal, limpiando el paladar, cosa que permite degustar mejor tanto el pescado como la fritura. Un Sauvignon blanco del sur de África, subido en acidez, o un Semillón francés serían la combinación ideal.

Mariscos al natural, al vapor o en su propio consomé definitivamente se combinan con vinos blancos. Las ostras, de carne suave y dulzona, se acompañan bien con Chablis, Moscatel o también con blancos espumosos. La trucha al vapor, de textura sólida y ligeramente grasosa, se acompaña muy bien con Chenin blanco y con Gewurztraminer. La tuna, también de textura sólida y ligeramente grasosa, va excelentemente con tintos como el Dolcetto y blancos como el Albariño.

La carne de langosta, de contextura fibrosa y sabor acentuado, al vapor y con mantequilla, se armoniza bien con blancos como los Chardonay, que cortan limpiamente la grasa de la mantequilla, o con rojos como el Pinot Noir que se avienen a la textura fuerte de la langosta.

Los mejillones, suaves y dulzones, se acompañan bien con blancos como el Riesling.
El caviar, de sabor suave y ligeramente salado, se apareja muy bien con champagne seco o con vinos espumosos.

El peso del plato determina el color


La frescura y vibrante acidez de los vinos blancos, tanto secos como dulces, los ha clasificado como la elección ideal a la hora de combinar vinos y mariscos. No obstante, el peso del plato es la cualidad que debe dirigir la mezcla. La preparación de estos, su textura, el dulce natural de la carne de los mariscos y su nivel de grasa, pueden cambiar radicalmente el peso del plato, ampliando las posibilidades de tal manera que tintos livianos y medianos, bajos en tánicos y de sabor afrutado, pueden resultar la variante perfecta para acompañar gran parte de los frutos del mar.

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Jacqueline Bassi - Jacqueline Bassi, tiene un postgrado en periodismo investigativo y una licenciatura en administración de negocios y finanzas de la ...

martes, 8 de junio de 2010

Cómo lavar diferentes clases de telas

Cómo lavar diferentes clases de telas

Publicado por Jacqueline Bassi | 
En la antigüedad la ropa se lavaba golpeándola contra una piedra o restregándola con arena gruesa y a la orilla de los ríos. Las evidencias más antiguas de jabón se han encontrado en Roma, donde la grasa de los animales sacrificados, mezclada con ceniza, se usaba para lavar la ropa. A finales del siglo XVIII aparecieron las primeras “tablas de lavar,” las cuales consistían de un pedazo de madera con una superficie elaborada con líneas abultadas, contra las cuales se restregaba la ropa. Finalmente, en 1760 se creó la primera máquina de lavar.

Lavado de mezclilla o tela de jean

La mezclilla o tela de jean generalmente viene pre-lavada. Se debe lavar por separado, especialmente cuando es nueva, porque tiende a soltar el color. Lo mejor es lavarla al revés para evitar que se le hagan marcas o vetas. Se debe planchar cuando aún está un poco húmeda para facilitar esta labor.

Cómo lavar algodón

El algodón es un material natural que, procesado de diferentes maneras, resulta en diferentes tipos de tela. Casi todas las clases de algodón se pueden lavar con agua y jabón. Se debe lavar con agua fría para evitar que se encoja. Como el algodón tiende a perder el color, se lava solo o con colores similares. El algodón blanco se puede lavar con cloro; para telas de colores se debe usar un cloro resistente al desteñido. La mejor manera de conservar la forma en la ropa de algodón es secarla en cuerda, pero si esto no posible se debe secar en la secadora a baja temperatura.

Poliéster

Una tela de secado rápido y resistente a las arrugas y a la decoloración. Esta tela tiende a formar pequeñas moticas cuando se lava. Para evitar esto se debe lavar al revés, en ciclo corto y con ropa de igual peso. Se debe usar poco detergente y se saca de la secadora medio húmeda para terminar de secarla en gancho. Se puede lavar en seco. Esta tela atrae las manchas de aceite de otras ropas en la lavadora.

Telas acrílicas

Casi siempre son mezcladas con lana. Casi todas las piezas acrílicas se pueden lavar a mano o en la lavadora, al revés y en el ciclo delicado, pero se pueden lavar en secotambién. Si son ropas delicadas es mejor lavarlas a mano. Se debe usar suavizante para reducir la estática. Sacudirlas ligeramente después de lavarlas en la lavadora elimina el exceso de agua. Los suéteres acrílicos se deben secar en una superficie horizontal. Otras ropas se deben colgar en ganchos de plástico o que no suelten óxido. El acrílico no necesita plancha pero si fuera necesario se debe hacer a muy baja temperatura.

Nailon o nilón

Es una tela fuerte que tiende a ponerse amarillosa si se seca al sol. Cuando se lava con otros artículos puede mancharse con los tintes que suelten otras telas, por lo que se debe lavar separado y en lapso delicado, con agua tibia. Se plancha a temperatura tibia. Se debe usar suavizante al secarlo para eliminar la estática. Se debe retirar de la máquina en cuanto está seca.

Lavar lino

Muy parecido al algodón, casi siempre se debe lavar en seco. Hay linos a los que se les da un proceso especial para hacerlos resistentes a las arrugas; estos se pueden lavar en agua tibia. El lino blanco se debe secar al sol para que no se vuelva amarilloso. Se debe planchar húmedo.

Cachemira o “cashmere”

Se lava al revés en la lavadora, en agua fría. Se seca al revés y colgada al aire libre. Se presiona con la plancha fría para quitarle cualquier arruga.

Lavar chifón o tul

Preferiblemente se debe lavar en seco, pero también se puede lavar a mano, en agua fría y con detergente suave. Se debe planchar a baja temperatura.

Seda

La seda es la tela natural más fuerte que existe; es resistente a las arrugas y muy flexible. Se recomienda el lavado en seco porque tiende a desteñirse en agua. Se puede lavar a mano o a máquina en el ciclo más delicado. Si la etiqueta recomienda lavado a mano, se debe lavar una punta para probar su resistencia al desteñido. Se seca al aire libre y se debe guardar en lugares oscuros para preservar su color. Nunca se debe usar cloro ni detergente fuerte con estas telas. Si se manchan, no se debe limpiar la mancha sola; se debe lavar la pieza entera para evitar hacerle marcas. El desodorante y el perfume dañan estas telas, por lo que se deben lavar cada vez que se usan.

Lana

Tela natural resistente a las arrugas y a la decoloración. Existen diferentes tipos de lana:
·         Alpaca
·         Angora
·         Cachemira
·         De oveja
·         Camello
No todas se pueden lavar en agua, pero todas se pueden lavar en seco. Lavar al revés, en agua fría y con detergentes especiales para lana. No se exprime; en cambio, se cubre en una toalla para quitarle el exceso de agua.

Terciopelo

Se debe consultar la etiqueta, puesto que algunos se deben lavar en seco y otros se pueden lavar a mano. La mayoría son delicados, y tienden a desteñir y dañarse con el lavado a máquina.

Acetato

El acetato casi siempre debe ser lavado en seco. Si la etiqueta indica que se puede lavar en agua se debe hacer en agua fría y con detergente para ropa delicada. No exprimir ni retorcer. No se debe secar en secadora eléctrica; se seca en una cuerda o sobre una toalla. Se plancha al revés, con plancha fría.

Lavar ropa en máquina

Los tiempos modernos han hecho de la lavadora de ropa un electrodomésticoindispensable. Sin embargo, lavar la ropa en máquina tiene su arte. Lo primero que se debe hacer es leer la etiqueta para identificar el tipo de tela y forma de lavado. Si la etiqueta dice “lavar en seco,” se puede lavar a mano, pero si dice “lavar en seco solamente,” nunca se debe lavar en agua.

sábado, 8 de mayo de 2010

Cómo comer Sushi

Una de las experiencias gastronómicas más interesantes que existe es la de la comida japonesa llamada Sushi. Esto se debe quizá al hecho de que va mucho más allá de la mera acción de alimentarse. Comer Sushi implica la degustación de una variedad de pescados y mariscos aderezados dentro de la más estricta simplicidad pero maravillosamente atractivos a la vista. El chef o Itamae se ha entrenado acuciosamente para ofrecer a sus comensales un ritual que envuelve todos los sentidos; el color, el olor, el sabor, la atmósfera y el tacto hacen parte de las delicias.
Para disfrutar plenamente de este aspecto culinario japonés es necesario aprender a conocer los componentes principales de esta comida y sus principales platillos.

El arroz

La palabra Sushi significa “con arroz”. El arroz para Sushi, preparado exclusivamente para complementar el sabor de los pescados, es de un tipo especial y tiene una preparación diferente al que se consume con las otras comidas japonesas. Por lo general, es de grano pequeño y se prepara con agua, vinagre de arroz, azúcar, sal, un chin de Sake y Konbu, una clase de alga que se usa especialmente para prepararlo. El balance de estos ingredientes debe ser tan suave que no domine la cata del pescado.

El Wasabi

Es una pastosidad de color verde aguacate que acompaña a todos los platos de Sushi. Se usa para realzar su sabor. Una de sus propiedades principales es la de matar los parásitos del pescado. El Wasabi autentico es más dulce y menos picante que el que conocemos. Por ser muy caro es escaso; la mayoría del servido en restaurantes es una imitación hecha con un tipo de rábano japonés preparado con colorante verde. El Wasabi y la salsa de soya no se deben mezclar, excepto para el Sashimi. Este se consume vertiendo un poco de salsa de soya en un platico y colocando una pinta de este en la esquina del mismo; se va agregando a la salsa a medida que se va necesitando.

El Gari o ginger (jengibre macerado)

El Gari o ginger, otro ingrediente presente en todo plato japonés, tiene un aspecto parecido al jamón, y se usa para limpiar el paladar entre pescado y pescado. Se debe comer en lajitas muy delgadas y jamás se debe consumir como si fuera una ensalada u otro tipo de vegetal.

Pescado crudo o Sushi

Aunque existe la creencia de que el Sushi es principalmente pescado crudo, casi ninguno es substancialmente crudo. La mayoría del pescado que se usa para preparar Sushi conlleva una especie de proceso que aunque no cambia su apariencia s lo esteriliza curándolo, blanqueándolo, congelándolo o cocinándolo en sake.

Tipos de Sushi más populares

Nigiri Sushi

El Nigiri Sushi, básicamente es un pequeño buñuelo hecho de arroz avinagrado y almidonado sobre el cual se coloca un pedazo de pescado de igual tamaño. Usualmente lleva una pinta de Wasabi entre el arroz y el pescado, cuya cantidad es determinada por el chef de acuerdo al tipo de pescado, esto con el fin de balancear el sabor del mismo. Algunas veces el Nigiri Sushi se presenta amarrado con una cinta delgada de alga seca o Nori y cuya función es ante todo decorativa. Existen varios tipos de Nigiri Sushi, entre ellos el Gunkan Nigiri, que tiene la forma de un barco hecho con una hoja de alga, dentro del cual se coloca un poco de arroz y sobre este el pescado.

Maki Sushi

El Maki Sushi o enrollado. Muy popular en América, se caracteriza por llevar una forma cilíndrica. Se prepara sobre una hoja de Nori en la cual se coloca el aromático arroz almidonado y avinagrado y el pescado o la especie con la que se va a preparar. Algunas veces el arroz se presenta hacia adentro (Hosomaki). Y otros hacia afuera (Uramaki). Un ejemplo muy popular de Uramaki Sushi es el “California Roll”. A los rollos excesivamente grandes y rellenos con diferentes especies se les conocen como Futomaki.

Temaki Sushi

Se hace con una hoja de Nori en forma de cono de helado. Se rellena con pescado, vegetales y arroz. Es muy conocido en América por el nombre de “Hand Roll”.

Chirashi y Donburri Sushi

Este tipo de Sushi no es muy conocido fuera del Japón. Se toma una taza y se llena de arroz hervido sobre el cual se colocan varias lajas de diferentes tipos de pescado crudo o Sashimi. La variante a este Sushi es el Donburri que es exactamente lo mismo que el Chirashi pero hecho con un solo tipo de pescado.

Sashimi

Finalmente está el muy popular Sashimi; se trata de tres a cinco rebanadas de pescado crudo solo, blanqueado, cocido o curado, y que se despliegan artísticamente. Generalmente se presenta sobre unas hojas de Shiso con Gari o Ginger y Wasabi.

Cómo manipular el Sushi

El Sushi está hecho para comerse con la mano; sin embargo, existe una etiqueta en torno a la forma de manipularlo.
El Nigiri se debe voltear sobre uno de sus lados para luego tomarlo con los dedos, teniendo en cuenta que el dedo pulgar sostenga el pescado, mientras que los dedos índice y medio aguanten el arroz. Cuando se usa salsa de soya para remojarlo se debe verter un poquito en el platillo dispuesto para este uso y remojar solamente el lado que lleva el pescado, tratando de no mojar en ningún momento el arroz. Se lleva a la boca volteándolo de modo que el lado del pescado toque directamente la lengua.
El Sashimi se debe tomar con los palillos de madera. Este se consume remojándolo en salsa de soya y colocando una pinta de Wasabi encima de cada pedazo que se va a comer.
El Sushi es considerado un arte que pretende enaltecer a la comida sencilla. Platos bellamente adornados y coloridos y restaurantes con una atmosfera en la que se respira paz son las consignas más efervescentes de la tradición japonesa.